jueves 6 de noviembre de 2008

UN JARDIN CON HISTORIA

EDUCACION
Por Maria Cristina Rigonatto (1)
Buenos Aires
, 06 de noviembre de 2008.
Video con la "Canción del Jardin": al pié de esta página.
Imagenes de abajo: fotos antiguas del Jardin.
“La historia es, a la vez, almacén y fuente del saber. En ella confluyen todas las ramas del conocimiento y la creatividad humana”.
Nuestra historia
Nuestro Jardín “La Veleta del Caballito” también tiene su historia, una historia cargada de anécdotas y recuerdos; de cientos de niñas y niños que dejaron en él sus risas, alegrías, emociones; las familias, que se sintieron parte de esa historia y que también compartieron esos momentos únicos y primeros en la educación de sus hijos; todo el personal docente que pasó por la Institución, entregando lo mejor de cada uno, y como el eslabón de una cadena que no puede romperse, aportando su granito de arena, para que todo funcione de la mejor manera posible, para que esta historia que nos une a todos, se escriba día tras día, año tras año, haciendo de la “Veleta del Caballito” un lugar que se merece el prestigio del cual hoy todos disfrutan.
Quiero rescatar de los recuerdos un poco de toda esa historia, ya que creo que la vida de las Instituciones depende precisamente de la historia que entre todos construimos.
Nuestro jardín se encuentra enclavado en el Barrio de Caballito, centro geográfico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Un barrio que lucha por conservar su estilo de casas bajas y de vida familiar y tranquila, en medio de la pujante ciudad que avanza.
Origen del nombre del Barrio de Caballito
El 15 de Febrero de 1821 el inmigrante genovés Nicolás Vila adquirió la manzana comprendida entre las actuales Av. Rivadavia, Emilio Mitre, Av. Juan B. Alberdi y Víctor Martínez. En ese predio edificó una casa de cuatro habitaciones, destinando una de ellas a una pulpería (nombre con el que se conocía a los bares en aquella época). En la puerta del local, Vila colocó un mástil con una veleta de latón que contenía la figura de un caballo. La pulpería se encontraba ubicada a orillas de lo que era el antiguo Camino Real, actualmente Avenida Rivadavia, en su cruce con "El camino del Polvorín", actualmente calle Emilio Mitre. La pulpería poseía una veleta adornada con la silueta de un caballo, de allí que el establecimiento se hiciera famoso como "La Pulpería del Caballito", que dio nombre al barrio. En la actualidad la veleta original se puede observar en el Museo Histórico de Luján (Argentina). La veleta que hoy se puede ver en la plazoleta “Primera Junta” fue realizada durante la segunda mitad del siglo XX por el escultor argentino Luis Perlotti y concluida, luego de su muerte, por el escultor Juan Carlos Ferraro. Se emplazó en el sitio actual el 3 de noviembre de 1969.
Nace nuestro Jardín
El nacimiento de nuestra Institución se produce en 1982, momento en que se inicia la autonomía del Jardín de Infantes de la Escuela Primaria y de la misma Dirección, ya que anteriormente funcionaban en forma conjunta, compartiendo también el espacio físico.
El día 26 de Junio de 1998 se recibe la primera bandera de ceremonia del Jardín en un acto realizado en la sede de FOEESITRA, sindicato vecino a la Institución.
En el año 2000 fue aprobado el nombre de la Institución, nominándose “la Veleta del Caballito” y efectuándose el Acto de imposición del nombre, el día 27 de noviembre en el salón de actos de la Universidad Maimónides.
Nos cuenta la revista HORIZONTE (revista de Caballito) que, “El Jardín de Infantes Nucleado B del Distrito Escolar 7°, a partir de ahora luce orgulloso el nombre de “La Veleta del Caballito”. Estuvieron presentes además de toda la comunidad educativa, legisladores, representantes de organizaciones barriales, el Sr. Osvaldo Sidoli, Presidente de la Junta de Estudios Históricos de Caballito y el Sr. José María Basile, poeta y artista del barrio quien le dedicó una composición a Caballito y su Veleta.
El Jardín da sus primeros pasos
Es importante destacar la labor de la Directora del Jardín, la señora Patricia Elías y su grupo de docentes y colaboradores que llevaron adelante este proceso con tanta dedicación.
Una de las docentes relató lo sucedido en los dos últimos años.
“Hace solo dos años nuestro Jardín ubicado en Hidalgo 635, no tenía nombre. Así fue como en 1999 nos propusimos buscar un nombre, ya que todos tenemos derecho a una identidad, a un nombre que nos pertenezca. Se convocó a toda la comunidad educativa y barrial para que nos ayudara."
Surgieron como posibles una gran variedad, por lo cual se tomó la decisión de elegirlo mediante el voto.
El día 2 de noviembre se realizaron las elecciones; participaron padres, docentes, alumnos de primaria, vecinos, personal de otros jardines, ex alumnos, comerciantes de la zona etc.
El Jardín ya tiene nombre
“La Veleta del Caballito” resultó ganadora con 386 votos. Es evidente que este nombre recupera desde la memoria colectiva un elemento distintivo de nuestro patrimonio histórico cultural que remite a nuestra identidad barrial.”
El 18 de Septiembre de 2001 se sancionó la ley N° 642 que en su artículo primero decía: Denomínese “La Veleta de Caballito” al Jardín de Infantes Nucleado “B” del Distrito Escolar 7°.”
Mi propia historia
Mi historia también está ligada a este Jardín, no solamente porque formo parte del personal docente, también porque fue mi primera suplencia larga en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En el año 2002 llegué a la Institución pensando que sería solamente por unos días y tuve la gran alegría de quedarme, reemplazando a la docente de la Salita Verde (Sección cuatro años).
Años más tarde nuevamente volví al Jardín con el inmenso placer de saber que regresaba a un lugar tan cercano a mis afectos y recuerdos.
La carrera que elegí me llevo por muchos caminos, todos largos, difíciles y complicados de recorrer. Me casé cuando me faltaban pocos meses para recibirme y eso me costó volver a empezar, esta vez en la ciudad de Salta, donde nuevamente faltando pocos meses para recibirme tuve que trasladarme a esta ciudad por razones laborales de mi esposo.
Ya llevaba cuatro años de estudio…y comenzó una penosa travesía por el reconocimiento de materias y tratar de finalizar mi carrera, luego de recorrer muchas Instituciones, el Instituto “Guillermo Rawson” me brindó la oportunidad, pero fueron dos años más que se sumaron y así luego de 6 años pude recibirme.
Nuevamente por motivos laborales nos mudamos al interior, donde comencé a trabajar y logré la tan ansiada titularidad.
Recorrí varios lugares, trabajé en diferentes provincias, con realidades totalmente diferentes, esa diversidad me permitió enriquecerme y aprender; trabajar sin nada, con niños que en plena invierno estaban descalzos y con hambre, sentados en el suelo, sin mesas, sillas, ni materiales.
Todo esto me llevó a tomar decisiones y dejar de lado lo que desde lo pedagógico se pedía, y luchar por un vaso de leche, ropa, abrigo, un lugar confortable para los niños…
Sería muy largo entrar en detalles, pero les puedo decir que todo el cariño y el amor que recibí de esos niños y esas familias quedó para siempre grabado en mi corazón, al igual que todas las experiencias y recorridos por los que me llevó la vida.
Imagenes de abajo: fotos actuales del Jardin.
Al regresar a Buenos Aires perdí mi titularidad y con ella las ganas de volver a empezar.
Luego de dos años y muchas lagrimas, cansada de golpear puertas y luchar por recuperar lo que me pertenecía, retomé mis estudios; cursé la licenciatura en la Universidad del Salvador, lo que me devolvió las ganas y las fuerzas para continuar en esta profesión que amo. Así a grandes rasgos esta es mi historia, Hoy todavía sigo luchando por una titularidad. pero agradezco profundamente estar en este lugar y en este momento con todos ustedes, día a día me siento felíz de compartir mis mañanas con mis “duendecitos rojos”, con las familias, con mis compañeras, con todo el personal que forman este hermoso equipo que hacen de la “Veleta del Caballito” un lugar especial.

A MI QUERIDA VELETA
Mi querido Caballito, sos un pedazo de historia
Del Buenos Aires de ayer.
Del paso de las carretas y tu famosa Veleta,
Que le diera nombre al barrio.
Era la posta obligada de paisanos y cocheros,
Y era la mas renombrada, de todo su alrededor.
De los hornos de ladrillos, y tus calles embarradas,
El progreso de a poquito, te convirtió Caballito,
En un barrio tan bonito, que de la aldea que era,
Solo queda tu veleta, en la vieja plazoleta,
De Rojas y Rivadavia.
Con el tiempo tus boliches, fueron cambiando la cara,
Y ya no queda ninguna con esa vieja fachada,
Y siguió andando el progreso para que todo cambiara,
Y convertir la barriada, en barrio residencial.
Mi querido Caballito, no sabes con que emoción,
Al escribir estos versos, siento aquí en mi corazón,
Una linda algarabía, y una profunda alegría,
Y agradecer al destino, el haberme hecho nacer
En el Barrio…Caballito.
Autor: José María Basile.
Como el Barrio, nuestro Jardín también acompañó los cambios, es un Jardín de puertas abiertas, las familias están muy integradas y acompañan nuestra tarea, tienen su espacio y su participación nos enriquece y nos ayuda a crecer.
Al ser un J.I.N. (Jardines de Infantes Nucleados) el Equipo Directivo se reparte y hace esfuerzos día a día para estar presente en todos los demás jardines que dependen de esa misma dirección, que se encuentra en nuestra sede.
Tal vez este sea el inicio… y año tras año se pueda continuar construyendo esta historia, para que no se pierda en el tiempo todo el trabajo que se realiza en las salas y quede el registro de todas las generaciones que pasaron por la “Veleta del Caballito”, un jardín con historia.

“LA VELETA DEL CABALLITO” - (Nuestra canción)
En medio de Buenos Aires
Conozco un lugar
Donde un caballito
Gira y gira sin parar.

Aunque es de latón
Muy importante es para mí
Porque dio su nombre
A mi Barrio y mi Jardín.

La Veleta del Caballito
Me indica por donde ir
Siguiendo sus volteretas
Llegaré a mi Jardín
Donde podré jugar y compartir.
Autora: Carla Dulfano

(1) Cristina: Directora de “Remando por la Web”. Profesora de Educación Preescolar, Especializada en Literatura Infanto Juvenil, Técnica Nacional en Recreación y Tiempo Libre, Licenciada en Educación Inicial.
Nota: Al entrar un nuevo artículo, el que estaba a la cabeza cambia el tamaño de las fotos y los artículos que pasan a segunda página se quedan sin fotos. Los artículos más antiguos serán eliminados del Blog y guardados en un archivo histórico de este Blog. Esto se debe a que se quiere tener liviana la página.
Contacto con Cristina: remandoporlaweb@live.com.ar

domingo 19 de octubre de 2008

TE QUIERO

Por Maria Cristina Rigonatto
Buenos Aires, 19 de octubre de 2008.

Mamá. Quiero agua.
Mamá, ¡me hago pis!
Mamá, tengo hambre.
Mamá, dije ¡atchís!

Mamá es un tesoro
Que cuida de mí.
Mamá es lo más lindo
Que pueda existir.

¡Felíz día para todas las mamás!
y muy especialmente para las que forman junto a sus niños y niñas la gran familia del Jardín de Infantes “La Veleta del Caballito”
Este es nuestro regalo, hoy las palabras la tienen ellos, los verdaderos protagonistas de nuestro diario quehacer, ellas hablan por sí solas, junto a sus gestos, expresiones y el amor que transmiten. Por supuesto que con esa espontaneidad que los caracteriza, escuchamos…
“Bueno ahora te toca a vos seño”… Así que también las seños Eugenia, Vero y Cristina tuvieron que predicar con el ejemplo y hacer llegar a sus respectivas mamás sus mensajes de amor.
Los Videos están al final de la página.

lunes 13 de octubre de 2008

ENCUENTRO ENTRE DOS CULTURAS

EDUCACION
Por Maria Cristina Rigonatto (1)
Buenos Aires, 12 de octubre de 2008.
Entendiendo el problema
Cuenta una historia que tres ciegos encontraron un elefante. “Es una cosa grande y áspera, extensa como una alfombra” dijo el primero, tocando una oreja. El segundo, tomando una trompa, exclamó: “Yo tengo la verdad. Es un tubo recto y hueco”. Y el tercero, tomando una pata delantera, señaló: “Es poderoso y firme como una columna”. La historia termina con esta conclusión: “Dado el modo de conocer de estos hombres, jamás conocerán un elefante”. ¿Cuántas veces los seres humanos vemos solamente una parte de la realidad, una parte de la historia? Para comprender y poder ver el elefante entero, para apreciar la belleza de las personas, de las diferentes culturas, debemos ver la totalidad. No es sorprendente que la poca salud de nuestro mundo actual guarde una proporción directa con nuestra incapacidad para verlo como una totalidad.
Ver totalidades en vez de partes, nos ayuda a crear el futuro en vez de reaccionar ante el presente y criticar el pasado.
Sin el pasado no tendríamos presente, sin el presente no existiría el futuro. Lo importante sería poder transmitir a nuestras generaciones de estudiantes, una visión general, positiva, constructiva, para que pueden discernir que no todo lo que nos enseñaron fue malo o estuvo equivocado, que si juntamos las partes del rompecabezas podemos ver la totalidad y que por suerte los seres humanos tenemos la capacidad de revisar, corregir, modificar, reconocer errores y aciertos y por sobre todas las cosas sumar; para construir una realidad que sea mas justa para todos, integrando y no discriminando, tomando la riqueza de las diferentes culturas, ya que en la diversidad está el crecimiento.
Un viaje imaginario
“Cierro los ojos, inicio un viaje hacia atrás, hacia un pasado muy remoto, veo el nacimiento del universo, ya que veo las partículas que se formaron allí en los primeros segundos”. “Veo a la Tierra como una inmensa nave rocosa, sin piloto ni tripulantes que puedan conducirla, modificar su velocidad, su posición, ni su rumbo; en desplazamiento permanente a altísimas velocidades, compuestas por múltiples rotaciones y traslaciones, y veo la formación de un sistema que como por milagro, dará origen y mantendrá la vida en esta nave de la vida. Veo que nunca atraviesa en su largo viaje el mismo punto en el espacio cósmico. Veo que es integrante de un universo en expansión.”
“Veo la composición de las macromoléculas que se juntaron para dar nacimiento a la vida. Veo las primeras células vivas, el desarrollo del mundo vegetal, el comienzo de la humanidad en la era terciaria en el sur de África hace millones de años. Veo los primitivos seres humanos multiplicándose y poblando todo el planeta. Veo los diferentes grados de desarrollo en Europa y América. Veo la Edad Media Europea, el surgimiento de los feudos y de las monarquías. Veo el Renacimiento, que rompió con el llamado oscurantismo medieval y colocó al hombre en el centro del universo; la pintura, la arquitectura y la escultura, que encontraron su expresión más elevada, de la mano de genios como Miguel Angel o Leonardo da Vinci .
Veo la necesidad de investigar, explorar, descubrir, confirmar teorías; “la tierra es redonda, gira, y no es el centro del universo”.
Veo el esfuerzo y la preparación de un grupo de hombres liderados por Cristóbal Colón, un marino con la decisión y la fortaleza para cumplir un objetivo que en esa época se consideraba inalcanzable.
Veo el desanimo, el cansancio, el fracaso de toda esa expedición que sintió que sus esfuerzos se rompían en pedazos.
Veo el asombro, el descubrimiento, la incredulidad, lo inexplicable para todos esos seres que, surgidos de un mismo origen, alcanzaron diferentes grados de desarrollo y signaron el encuentro entre las civilizaciones Americanas y Europeas.
Veo los pueblos indígenas de América, descendientes de las poblaciones originarias que están en el continente americano desde hace más de treinta mil años.
Veo hombres y mujeres herederos de ese transitar de miles y miles de años de conformación cultural.
Veo los ritos ancestrales, los chamanes, el amor a la tierra, el respeto a sus ritos y tradiciones.
Veo los agricultores de las montañas en el noroeste, cazadores de la selva en la región chaqueña, agricultores y navegantes en el nordeste de los grandes ríos, cazadores de las praderas de la Pampa y la Patagonia, cazadores y pescadores en el helado extremo sur.
Abro mis ojos, regreso de mi viaje hacia el pasado y veo que muchas de esas culturas constituyen hoy una parte significativa del conjunto de nuestra población. Veo que son nuestros hermanos, los originarios, los primeros, y veo que han sido protagonistas de la historia Argentina.
Veo el avance de la ciencia y de la tecnología, las escuelas, las universidades, los jóvenes fabricantes del futuro.
Veo la importancia de la tarea docente en la distribución social del conocimiento y en la recreación de nuestra cultura, albergando la diversidad de historias, recorridos y experiencias que nos constituyen.
Veo a la escuela como la principal responsable para contribuir a unir lo que está roto, a vincular fragmentos, a tender puentes entre el pasado y el futuro.
Veo un futuro distinto, más justo, donde todas las culturas puedan integrarse y enriquecer los espacios de dialogo para desarrollar un lenguaje común que incorpore la experiencia, los saberes y el bienestar común de todos, mirando hacia adelante, mejorando las condiciones de vida de los verdaderos dueños de la tierra, aquellos que ya estaban cuando todavía ni siquiera se sabía que tendríamos un futuro común que construir.”
Aquí comienza el aprendizaje
Desde el Nivel Inicial y específicamente en nuestra Institución, trabajamos en todas las salas sobre las diferentes culturas indígenas (guaraníes, mapuches, collas), sus costumbres, artesanías, leyendas, etc. Como actividades previas, se prepararon diferentes alimentos (panes, chipás, tortas fritas) que luego se compartieron en el taller realizado con las familias.
La sala de cinco, sala azul, realizó un taller donde niños y familias trabajaron sobre un mural relativo al tema.
La sala de cuatro, sala verde; trabajó modelado con arcilla de figuras indígenas.
La sala de tres, sala roja; trabajó con materiales de la naturaleza (corteza de árboles, semillas, frutos secos, etc.), centros de mesa o adornos para colgar.
En cada sala, las docentes contaron diferentes leyendas o anécdotas relativas al tema. Todo estuvo acompañado con música de las diferentes culturas, mate, y los alimentos preparados en cada sala.
Para finalizar todas las familias recorrieron las salas para apreciar los diferentes trabajos confeccionados.
El agradecimiento de las familias y las caritas sonrientes de los niños, nos brindó la seguridad de que el momento compartido cumplió su objetivo: participación, información, y transmisión de nuestra propia cultura, nuestras raíces, el lugar al cual pertenecemos y la deuda que todavía tenemos con nuestros hermanos, los primeros, los pioneros de nuestra historia.
Fuentes consultadas:
“La cabeza bien puesta”, Edgar Morin.
“Historia Universal”, Editorial Sol 90.
“La quinta disciplina”, Peter Senge.
“Juegos y juguetes, narración y biblioteca”, Ministerio de Educación, Argentina.
“Impacto de la crisis social en la relación docente – alumno”, Maria Cristina Rigonatto, USAL.
(1) Directora de “Remando por la Web”. Profesora de Educación Preescolar, Especializada Literatura Infanto Juvenil, Técnica Nacional en Recreación y Tiempo Libre, Licenciada en Educación Inicial.
Nota: Al entrar un nuevo artículo, el que estaba a la cabeza cambia el tamaño de las fotos y los artículos que pasan a segunda página se quedan sin fotos. Los artículos más antiguos serán eliminados del Blog y guardados en un archivo histórico de este Blog. Esto se debe a que se quiere tener liviana la página.
Contacto con Cristina: remandoporlaweb@live.com.ar